
5 dic 2025
El aumento del 1,63 % aplica a la mayoría de las categorías del sector privado; sin embargo, el CNS aprobó ajustes diferenciados para ciertas ocupaciones que históricamente presentan mayor vulnerabilidad salarial o dinámicas específicas del mercado laboral. Entre ellas destacan:
Trabajo doméstico, que recibirá un incremento del 3,96 %, reflejando un esfuerzo por reducir brechas históricas y avanzar en la formalización del sector.
Ocupaciones especializadas genéricas, cuyo ajuste adicional será del 2,18 %, dadas las tendencias de demanda y escasez de personal calificado.
Técnicos medios en educación diversificada, quienes tendrán un incremento cercano al 2,50 %, según proyecciones técnicas de concordancia laboral.
El ajuste del salario mínimo no sólo incrementa los costos directos de planilla. También incide en la totalidad de cargas sociales y contribuciones obligatorias asociadas: CCSS, INA, Banco Popular, IMAS, FCL y pólizas del INS. En consecuencia, el impacto real para las empresas es superior al porcentaje nominal del ajuste, por lo que se recomienda revisar integralmente el presupuesto 2026.
Adicionalmente, para compañías con estructuras salariales basadas en rangos (por ejemplo, retail, turismo, manufactura o servicios administrativos), el nuevo salario mínimo puede obligar a reacomodar bandas internas para evitar distorsiones —como compresión salarial— y para conservar competitividad frente al mercado laboral.
A nivel operativo, es indispensable actualizar contratos laborales, sistemas de nómina, tablas de remuneración, escalas de incentivos y cualquier beneficio atado directa o indirectamente al salario base. Una implementación tardía puede derivar en diferencias retroactivas, sanciones administrativas o contingencias laborales.
Desde la perspectiva financiera, el ajuste también exige actualizar escenarios de flujo de caja, costos operativos y márgenes de contribución, especialmente en industrias con alta concentración de personal no calificado o alta rotación.
Relevancia estratégica para 2026
Aunque obligatorio, el ajuste salarial puede convertirse en una oportunidad para fortalecer la gestión del talento y la previsión estratégica. Las empresas que logran combinar cumplimiento normativo con políticas de compensación sostenibles suelen mostrar mayor estabilidad operativa y menor rotación de personal.
En un entorno económico donde el tipo de cambio se mantiene estable, los costos de vida aumentan de manera contenida y la productividad del país continúa siendo un reto estructural, una correcta implementación del nuevo salario mínimo debe ir acompañada de:
mejoras en eficiencia operativa,
capacitación del recurso humano,
automatización de procesos,
revisiones periódicas de la estructura salarial y de beneficios,
y una planificación de costos alineada con los objetivos financieros del negocio.
El ajuste del salario mínimo para 2026 constituye una actualización necesaria dentro del marco laboral costarricense, pero también plantea retos importantes para la gestión empresarial. Su correcta aplicación implica revisar a fondo la estructura salarial, fortalecer los controles internos y anticipar el impacto financiero del incremento en remuneraciones y cargas sociales.
Las organizaciones que aborden este proceso con una visión estratégica —más allá del simple cumplimiento— podrán mantener estabilidad, competitividad y un ambiente laboral alineado con las mejores prácticas del mercado.
Fuentes
Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS). Comunicado oficial del Consejo Nacional de Salarios, octubre 2025.
Observador.cr: “Aprobado aumento del 1,63% para los salarios mínimos en el 2026”, octubre 2025.
El Financiero: análisis sobre ajuste salarial para personas con bachillerato universitario, octubre 2025
