
23 mar 2026
Por MBA. Fernando Campos, Director
El problema no es facturar en dólares. El problema es haber construido el modelo financiero bajo la premisa de que el colón siempre tendería a depreciarse. El entorno demuestra que ese supuesto ya no puede seguir siendo la base presupuestaria.
Costa Rica viene de un período de inflación particularmente baja. El INEC reportó para enero 2026 una variación interanual del IPC (indice precios al Consumidor) de -2,53%, reflejando estabilidad e incluso reducción en algunos precios internos. Esto significa que la estructura de costos en colones no está siendo presionada por inflación generalizada.
En contraste, Estados Unidos ha mostrado una inflación interanual cercana al 2–3% según el Consumer Price Index (CPI) del Bureau of Labor Statistics, mientras que la Europa occidental se ha mantenido alrededor del 1–2% según la Eurostat. Esto de fine que los clientes internacionales sí operan en economías con inflación positiva sostenida y están acostumbrados de precios a la a la alza.
Es importante entender que el dólar no se mueve únicamente por exportaciones o turismo. Las tasas de interés internacionales, la política monetaria de la Reserva Federal, el diferencial de rendimientos y los flujos de capital influyen directamente en el comportamiento cambiario. En un entorno de estabilidad macroeconómica local y tasas competitivas, el colón puede mantenerse fuerte por períodos prolongados.
La exposición cambiaria de la empresa o individuo : el punto central
El riesgo no está en el nivel puntual del dólar, sino en la exposición cambiaria que tiene la empresa o unidad cuando la moneda de los ingresos no coincide con la moneda de los gastos.
Si se factura en dólares, pero la planilla, los alquileres, los servicios y la mayoría de los proveedores están en colones, el margen depende directamente del tipo de cambio. En un entorno de colón fuerte, cada dólar convertido genera menos colones. Si los costos permanecen iguales, la utilidad se reduce, aunque el volumen de ventas no haya cambiado.
Este efecto se amplifica cuando existe dependencia de la conversión mensual para cubrir gastos locales. En ese escenario, la moneda del endeudamiento se vuelve determinante.
Si la empresa factura en dólares y la deuda está en colones, el colón fuerte puede apretar el flujo, porque cada dólar convertido rinde menos colones mientras la cuota en colones se mantiene igual. Si factura y debe en dólares, la cuota no cambia; sin embargo, al convertir esos ingresos a colones habrá menos disponible para cubrir gastos operativos locales.
En cambio, si la empresa factura en colones y tiene deuda en dólares, la apreciación del colón le favorece, porque la cuota en dólares se vuelve más barata al convertirla a colones. El análisis correcto no es solamente cuánto se debe, sino en qué moneda se debe y con qué flujo se paga.
La decisión de subir precios
Subir precios puede formar parte de la solución, pero no debería ser una reacción automática cada vez que el tipo de cambio se mueve. Cuando el colón se fortalece y el margen empieza a ajustarse, es natural pensar en trasladar esa diferencia al cliente. Sin embargo, una decisión apresurada puede afectar más el volumen que lo que mejora la rentabilidad.
Antes de ajustar tarifas conviene hacerse cuatro preguntas muy concretas:
¿Qué tan sensible es el cliente al precio y cuánta competencia existe?
¿La inflación en el país del cliente respalda un ajuste técnico razonable?
Si se presupuestara con un tipo de cambio ligeramente más bajo, ¿la empresa sigue siendo rentable?
¿El momento económico internacional favorece un aumento o recomienda prudencia?
En mercados altamente competitivos, como el turismo en Costa Rica, trasladar de golpe la variación cambiaria acumulada puede terminar afectando ocupación o contratos. En actividades diferenciadas o de alto valor agregado, ajustes graduales y técnicamente sustentados suelen ser mejor absorbidos.
El entorno 2026 confirma que la depreciación automática del colón no puede seguir siendo parte del modelo de negocio. La gestión financiera responsable exige analizar exposición cambiaria, moneda del endeudamiento y elasticidad de demanda antes de tomar decisiones de precio.
Referencias oficiales
Banco Central de Costa Rica (BCCR) – Indicadores económicos y series históricas de tipo de cambio.
Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) – Índice de Precios al Consumidor enero 2026 (-2,53% interanual).
U.S. Bureau of Labor Statistics (BLS) – Consumer Price Index enero 2026 (2,4% interanual).
Eurostat – Euro Area Annual Inflation enero 2026 (1,7%).
