
5 ene 2026
Avances en la coordinación fiscal global en 2025
En 2025 se concretaron avances históricos en la coordinación fiscal global, especialmente con la implementación del Impuesto Mínimo Global acordado en el marco de la OCDE (Pilar Dos).
Implementación del Impuesto Mínimo Global (Pilar Dos)
A partir del cierre fiscal 2025, múltiples jurisdicciones, desde la Unión Europea hasta economías latinoamericanas, adoptaron leyes para asegurar que los grandes grupos multinacionales, con ingresos consolidados superiores a €750 millones, paguen al menos un 15% de tasa efectiva sobre sus ganancias en cada país donde operan.
Por ejemplo, países como España y Uruguay aprobaron un impuesto mínimo complementario alineado con Pilar 2, cuyo objetivo es recaudar impuestos adicionales de las multinacionales que hoy tributan por debajo del 15%, evitando que esos ingresos fiscales terminen únicamente en la sede del grupo.
Impacto contable y proyecciones fiscales
Esta medida, que empezará a generar pagos efectivos en 2026 y 2027, ya impacta los cierres contables de 2025, pues las empresas potencialmente afectadas deben evaluar desde ahora la provisión de este nuevo impuesto en sus estados financieros.
Se estima, por ejemplo, que Uruguay podría captar entre US$300 y US$350 millones anuales con este tributo.
Estado del Pilar Uno y los impuestos digitales
En paralelo, el Pilar Uno del acuerdo global, que busca reasignar parte de las utilidades de las multinacionales digitales a los países de consumo, no logró consenso pleno en 2025, por lo que su implementación se retrasó.
Esto ha llevado a que varias naciones mantengan impuestos digitales unilaterales (Digital Services Taxes) en espera de un acuerdo multilateral.
Perspectivas internacionales hacia 2026
De cara al 2026, la tendencia internacional apunta a una mayor cooperación contra la evasión y la competencia fiscal nociva, consolidando instrumentos como el intercambio automático de información financiera y los convenios para prevenir la doble imposición. No obstante, los avances dependerán de la voluntad política y del nivel de coordinación entre las principales economías.
