
Las NIIF S1 establecen los requerimientos generales para la divulgación de información financiera relacionada con la sostenibilidad, exigiendo que las empresas revelen cómo los riesgos y oportunidades ESG pueden afectar su posición financiera, desempeño y flujos de efectivo. Por su parte, las NIIF S2 se enfocan específicamente en riesgos y oportunidades relacionados con el cambio climático, incluyendo emisiones de gases de efecto invernadero, resiliencia climática, planes de transición y exposición a regulaciones ambientales.
A diferencia de los reportes de sostenibilidad tradicionales —que en muchos casos eran voluntarios, narrativos o desconectados de la información financiera—, estas normas buscan integrar la sostenibilidad dentro del análisis financiero, vinculando métricas ESG con la estrategia corporativa, la asignación de capital y la toma de decisiones.
En Costa Rica, el Colegio de Contadores Públicos aprobó la adopción formal de estas normas mediante acuerdo publicado en La Gaceta N.º 3-2024, estableciendo una implementación gradual. Durante 2024 su aplicación fue voluntaria, mientras que a partir del 1.º de enero de 2026 su uso se vuelve obligatorio para las empresas clasificadas como Grandes Contribuyentes, según la Dirección General de Tributación. Esto implica que dichas empresas deberán recopilar información ESG durante el ejercicio 2026 para presentar su primer reporte obligatorio correspondiente al cierre del 31 de diciembre de 2026, a divulgarse en 2027.
Desde la perspectiva empresarial, este cambio implica que la sostenibilidad deja de ser un elemento reputacional o de mercadeo y pasa a convertirse en un componente formal del sistema de información corporativa. Las empresas obligadas deberán revelar, entre otros aspectos, cómo la alta dirección supervisa los temas ESG, qué riesgos relevantes enfrenta el negocio en materia ambiental o social, cómo estos riesgos se integran en la planificación estratégica y de qué forma pueden afectar los resultados financieros futuros.
Uno de los retos principales es que las NIIF S1 y S2 exigen métricas cuantificables, verificables y consistentes, incluyendo indicadores como emisiones de carbono (Alcance 1, 2 y, en algunos casos, 3), consumo energético, exposición a riesgos climáticos, impacto en la cadena de suministro, políticas de gobernanza y mecanismos de control interno sobre la información no financiera. Para muchas empresas, esto requiere desarrollar nuevos sistemas de medición, fortalecer controles internos y coordinar áreas financieras, operativas, legales y de sostenibilidad.
Desde un punto de vista financiero y estratégico, estas normas también pueden influir en el acceso a financiamiento, la percepción de riesgo por parte de inversionistas, las condiciones de crédito y la valoración empresarial. Instituciones financieras y fondos de inversión están incorporando cada vez más criterios ESG en sus decisiones, por lo que una divulgación robusta y confiable puede convertirse en una ventaja competitiva, mientras que una implementación deficiente podría exponer a la empresa a cuestionamientos regulatorios o reputacionales.
Para las empresas costarricenses, especialmente aquellas con operaciones en sectores como turismo, energía, agroindustria, manufactura y servicios, las NIIF de Sostenibilidad también representan una oportunidad para alinear su estrategia con tendencias globales, mejorar su gestión de riesgos ambientales y fortalecer su posicionamiento ante clientes internacionales, socios comerciales y entidades financieras.
No obstante, el proceso de adopción no está exento de desafíos. Requiere inversión en capacitación, tecnología, consultoría especializada y tiempo gerencial, así como un cambio cultural hacia una gestión más integrada de los impactos financieros y no financieros. Las organizaciones que posterguen su preparación pueden enfrentar costos de implementación más altos, riesgos de incumplimiento y pérdida de credibilidad ante el mercado.
La adopción de las NIIF de Sostenibilidad (NIIF S1 y S2) en Costa Rica marca un cambio profundo en la forma en que las empresas reportan su desempeño y gestionan sus riesgos estratégicos. A partir de 2026, para los Grandes Contribuyentes, la sostenibilidad deja de ser un reporte voluntario y se convierte en un requerimiento formal vinculado con la información financiera.
Las empresas que aborden esta transición de manera anticipada, estructurada y estratégica estarán mejor posicionadas para cumplir con la normativa, fortalecer su gobernanza, mejorar su acceso a financiamiento y diferenciarse en mercados cada vez más exigentes. En contraste, aquellas que reaccionen tarde podrían enfrentar costos adicionales, riesgos regulatorios y pérdida de confianza por parte de inversionistas y stakeholders.
Referencias oficiales
International Sustainability Standards Board (ISSB) — NIIF S1 y NIIF S2
https://www.ifrs.org/issued-standards/ifrs-sustainability-standards/
Colegio de Contadores Públicos de Costa Rica — Adopción NIIF S1 y S2 (La Gaceta N.º 3-2024)
Ministerio de Hacienda — Dirección General de Tributación (Grandes Contribuyentes)
CONASSIF — Lineamientos prudenciales sobre información ESG
IFRS Foundation — Sustainability Disclosure Standards
