Arrendamientos a largo plazo: el impacto silencioso que modificó EBITDA, endeudamiento y reportes gerenciales. NIIF16.
- EAS LATAM
- 17 nov
- 4 Min. de lectura
Por Rebeca Sequeira

Desde su entrada en vigencia, la NIIF 16 Arrendamientos modificó la presentación de los estados financieros de las empresas. En Costa Rica y el resto de la región, esta norma ha obligado a revisar indicadores de gestión, contratos y proyecciones, sobre todo en sectores con alto volumen de arrendamientos como hotelería, retail, transporte y manufactura.
Hoy, varios años después de su adopción, es buen momento para repasar qué ha cambiado en los análisis financieros, cómo se concilian estos cambios con el impuesto sobre la renta, y qué viene en camino con la NIIF 18, que marcará una nueva etapa en la presentación de los resultados empresariales.
Qué cambió con la NIIF 16
Antes del 2019, muchas empresas registraban sus arrendamientos “fuera del balance”. Es decir, registraban los pagos de alquiler como un gasto operativo sin mostrar en el estado de situación financiera los compromisos futuros de pago. Con la llegada de la NIIF 16, eso cambió.
La norma exige que todo contrato de arrendamiento superior a 12 meses se refleje como:
un activo por derecho de uso, y
un pasivo por arrendamiento que representa los pagos futuros comprometidos.
El esquema anterior de solo registrar gasto en resultados permitía que la mayoría de los arrendamientos operativos quedaran fuera del balance, ocultando obligaciones reales y generando poca información suficiente y comparabilidad entre empresas. Esta norma busca que los estados financieros reflejen la realidad económica del uso de activos arrendados, mostrando tanto el derecho de uso como la obligación de pago, evitando prácticas de contabilidad fuera de balance y ofreciendo información más clara para inversionistas, bancos y tomadores de decisión.
Esto hizo que los balances de muchas compañías crecieran tanto en activos como en pasivos. El resultado es una foto más completa y transparente de la realidad financiera de la empresa.
Efectos en los análisis financieros
El cambio más notorio se dio en indicadores financieros como el EBITDA (utilidad antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones) y la utilidad neta.
EBITDA: bajo la NIIF 16, los pagos de alquiler dejaron de registrarse como gasto operativo. En su lugar, se reconocen como depreciación e interés. Esto elevó el EBITDA de muchas empresas, porque parte del gasto pasó a considerarse financiero.
Utilidad neta: en cambio, puede verse afectada en los primeros años del contrato, ya que el gasto total (depreciación + interés) suele ser mayor al inicio y menor al final del arrendamiento.
En otras palabras, las cifras cambiaron sin que haya cambiado la realidad del negocio. Por eso, los gerentes financieros y los bancos debieron ajustar sus análisis de endeudamiento, rentabilidad y cumplimiento de covenants.
Estudios en Latinoamérica han mostrado que, tras la adopción de la NIIF 16, el EBITDA promedio aumentó cerca de un 9 % y los niveles de deuda reportada crecieron alrededor de un 10 %. El negocio no se volvió más rentable ni más endeudado: simplemente ahora esas obligaciones se presentan de manera más transparente.
Conciliación con el impuesto sobre la renta
A nivel tributario, la historia es distinta.
En Costa Rica, el impuesto sobre la renta sigue reconociendo el gasto deducible conforme se pagan las rentas. La Administración Tributaria no reconoce el activo ni el pasivo por arrendamiento como lo hace la contabilidad financiera.
Esto genera diferencias temporales entre el resultado contable y el resultado fiscal. Por ejemplo:
En contabilidad NIIF 16, se registra depreciación del derecho de uso y gasto financiero por intereses.
En renta, solo se acepta como gasto deducible el pago de alquiler efectivamente realizado.
Por esa razón, las empresas deben llevar una conciliación fiscal detallada, ajustando la utilidad contable para calcular correctamente la base imponible del impuesto. En algunos casos, también se generan impuestos diferidos porque los gastos se reconocen en distintos períodos contable y fiscal.
En la práctica, esto implica mantener un control paralelo: uno para reportes financieros bajo NIIF 16 y otro para fines tributarios, a fin de evitar inconsistencias ante la Administración Tributaria.
Lecciones aprendidas
Después de varios años de aplicación, la NIIF 16 dejó varias enseñanzas para las empresas costarricenses:
Transparencia y comparabilidad: hoy los estados financieros muestran con mayor claridad los compromisos de arrendamiento, lo que mejora la lectura de los acreedores y socios.
Necesidad de interpretación: indicadores como EBITDA, endeudamiento o ROA deben analizarse con cuidado, pues ya no son directamente comparables con los de años previos.
Gestión fiscal: se requiere disciplina para mantener conciliaciones precisas y evitar diferencias no documentadas ante Tributación.
Lo que viene con la NIIF 18
El Consejo de Normas Internacionales de Contabilidad (IASB) aprobó la NIIF 18 – Presentación e información a revelar en los estados financieros, que entrará en vigencia en 2027. Esta norma traerá cambios importantes en cómo las empresas presentan sus resultados.
Entre las novedades más relevantes:
Nuevas categorías en el estado de resultados: los ingresos y gastos se clasificarán en tres grupos: operativos, de inversión y financieros.
Subtotales obligatorios: será necesario presentar de forma estandarizada la utilidad operativa y la utilidad antes de impuestos, lo cual mejorará la comparabilidad entre empresas.
Revelación de métricas internas: la norma exigirá divulgar los indicadores de desempeño que la administración utiliza (por ejemplo, EBITDA, margen bruto o utilidad operativa), explicando cómo se calculan.
Esto representará un reto similar al de la NIIF 16: habrá que ajustar sistemas, capacitar al personal y revisar cómo se comunican los resultados a los inversionistas, bancos y socios.
Conclusión
La NIIF 16 marcó un antes y un después en la contabilidad costarricense.
Aunque trajo complejidades en conciliaciones y análisis, permitió que los estados financieros reflejen con mayor fidelidad la realidad económica de las empresas.
La llegada de la NIIF 18 exigirá el mismo nivel de preparación y criterio profesional.




Comentarios